Ya ha pasado septiembre. Las mochilas se han estrenado, los libros huelen a nuevo y la rutina escolar parece haberse instalado otra vez en casa. Sin embargo, puede que tu hijo siga mostrando nervios, preocupaciĂłn o rechazo a ir al colegio.
Quizå le cuesta dormir la noche anterior, se queja de dolor de barriga o llora cada mañana al separarse.
Y ahà surge la pregunta que muchas familias me hacéis en consulta:
âÂżEs normal que, despuĂ©s de varias semanas de clases, mi hijo siga asĂ?â
SĂ, puede ser normal. La adaptaciĂłn no siempre es inmediata, y en algunos niños, la ansiedad se mantiene mĂĄs tiempo o incluso se intensifica con los dĂas.Â
Lo importante es entender por qué ocurre y cómo acompañarles.
¿Por qué algunos niños tardan mås en adaptarse?
Cada niño tiene su propio ritmo, y la ansiedad escolar puede tener distintas causas:
- Cambios recientes (nueva profesora, grupo diferente, cambio de colegio o de ciclo).
- SeparaciĂłn de los padres o eventos familiares importantes.
- Altas exigencias escolares o miedo al fracaso.
- Relaciones sociales complejas (dificultades para hacer amigos, sentirse excluido o miedo al conflicto).
- O simplemente una personalidad mĂĄs sensible o perfeccionista.
En cualquiera de estos casos, la ansiedad es una señal: el cuerpo y la mente del niño estån pidiendo seguridad.
ÂżCĂłmo saber si tu hijo tiene ansiedad escolar?
Algunos signos frecuentes que nos pueden alertar:
- Dolor de cabeza o de barriga sin causa médica aparente.
- Irritabilidad, llanto fĂĄcil o rabietas matutinas.
- Insomnio o dificultad para conciliar el sueño.
- Falta de concentraciĂłn o descenso en el rendimiento escolar.
- Negativa persistente a ir al colegio.
Cuando estos sĂntomas se repiten o interfieren con su vida diaria, es importante actuar pronto. Cuanto antes intervengamos, mĂĄs fĂĄcil serĂĄ ayudarle a recuperar la calma.
Claves para acompañar a tu hijo con ansiedad
đ§© 1. Escucha sin juzgar
Dale espacio para hablar, aunque no sepa explicarlo del todo. A veces los niños no dicen âtengo ansiedadâ, pero su cuerpo lo expresa por ellos.
đ 2. Valida sus emociones
Evita frases como âno pasa nadaâ. SustitĂșyelas por âentiendo que te sientas asĂ, a veces lo nuevo cuestaâ. Sentirse comprendido es el primer paso para tranquilizarse.
Ⱐ3. Mantén rutinas predecibles
Los horarios regulares, el descanso suficiente y un tiempo de juego libre diario son anclas de seguridad emocional.
đ« 4. Refuerza el vĂnculo
Dedica cada dĂa unos minutos de conexiĂłn real: sin pantallas, sin prisas. Un rato de risa, lectura o paseo puede hacer mĂĄs por su ansiedad que mil palabras.
đŹ 5. Hablad del miedo sin miedo
Nombrar la emociĂłn la hace menos poderosa. AyĂșdale a identificar dĂłnde la siente: âÂżte duele la barriga cuando piensas en el cole?â, âÂżquĂ© es lo que mĂĄs te preocupa?â.
Comprender el miedo es empezar a controlarlo.
âïž 6. Da ejemplo de calma
Tu serenidad es contagiosa. Si te ven confiada, se sentirĂĄn mĂĄs seguros.
ÂżCuĂĄndo es momento de pedir ayuda?
Si despuĂ©s de varias semanas la ansiedad no mejora, si interfiere con su sueño, apetito o aprendizaje, o si observas sĂntomas fĂsicos persistentes, consulta con un profesional.
La ansiedad infantil tiene tratamiento y, cuanto antes se actĂșe, mĂĄs rĂĄpido se recupera el equilibrio emocional.
En resumen
Algunos niños necesitan mås tiempo, mås acompañamiento y mås comprensión.
La ansiedad no es una debilidad: es una emociĂłn que nos protege, que pide calma y seguridad.
Acompañarles desde el respeto y el conocimiento les enseñarå que no hay nada malo en sentir miedo, pero sà mucho poder en aprender a gestionarlo.
ÂĄUn abrazo fuerte y hasta la prĂłxima!
Dra. LucĂa GalĂĄn Bertrand | Pediatra y Escritora
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